El coaching es una herramienta muy potente en el campo del desarrollo personal, y como tal, es un buen instrumento para ayudarnos a gestionar nuestra marca personal; recordar que la marca personal es la huella que dejamos en los demás, es la gestión consciente de la percepción que deseamos los demás tengan de nosotros. El proceso de creación de la misma requiere un profundo trabajo de autoconocimiento, pues es desde ese ejercicio de introspección de donde obtendremos los ingredientes necesarios para lograr una buena marca personal.
¿Para qué coaching en el branding personal? Sencillo, el cliente viene con un fin en mente, con un objetivo que, en principio, no cree alcanzable, y por ello necesita de nuestros servicios. A partir de ahí, clarificando su objetivo, focalizándolo, indagamos su realidad, y es aquí donde pueden aparecer una serie de condicionantes que limitan al cliente, como son miedos y creencias. Aquí creo necesario realizar un inciso, pues he leído hace poco que los coaches nos dedicamos a encontrar creencias de nuestros clientes y decir que ya tienen solucionados sus problemas, y eso dista bastante de la realidad.
Un cliente que se hace consciente de una creencia que le imposibilita alcanzar su objetivo debe aceptarla y responsabilizarse de ella, ¿cómo?, buscando en su interior todas las posibilidades que se le abren a través de un "cambio de observador", analizando su miedo o creencia desde otra perspectiva, y desde ahí diseñar y ejecutar un plan de acción que le ayude a superarla. Superar miedos y creencias supone, en muchos casos, cambiar de hábitos, y eso no se consigue con un plan de 21 días como algunos charlatanes afirman, esos 21 días son el primer paso de un proceso de cambio que fructificará trabajando de manera continua el nuevo hábito que nos dinamiza (y eso no es fácil y rápido).
Hecho el inciso, una vez finalizado el proceso de coaching, el cliente se encontrará en mejor disposición para afrontar la gestión de su marca personal, que no creación, pues todas y todos tenemos nuestra propia marca personal, tanto de manera consciente como no consciente. Haber trabajado creencias, miedos, valores, visión, etc., permite que el branding personal se acelere, que el cliente tenga ya focalizado quién es y qué quiere, encontrándose preparado para empezar a trabajar sobre lo que ofrece a los demás.
El coaching no es la panacea que viene a solucionar todos los problemas que existen en el mundo, pero sí es una herramienta muy potente para trabajar el desarrollo personal, no para que Pepe sepa cual es su potencial, sino para que Pepe sea el mejor Pepe que pueda ser; es un buen ejercicio inicial para abrir la mente.
Algo fundamental a tener en cuenta antes de empezar a trabajar sobre la marca personal es que, para dejar una huella como profesionales de referencia de un sector, debemos serlo; es decir, si quiero que mi clientela me vea como un buen coach, primero debo ser un buen coach. Ello no significa que obligatoriamente tenga que ser el mejor, pero sí un buen profesional en mi sector, siendo coherente con lo que realmente ofrezco, con el beneficio que los demás puedan obtener de lo que hago, en definitiva, siendo sincero, honesto y humilde.
El coaching implementa muy bien a la marca personal, si bien esta última se logra a través de un proceso de consultoría, que significa analizar e implantar un modelo efectivo desde fuera (proceso exterior); y el proceso de coaching, que significa que el cliente sea consciente de su realidad y la brecha que hay entre lo que es y lo que desea ser, actuando para reducir esa brecha desde un proceso interior. Esa es la potencia de combinar coaching y consultoría, dejando bien claro al cliente cuándo se está llevando a cabo cada disciplina o técnica.
Así se produce la sinergia entre ambas herramientas, con la una al servicio de la otra y viceversa. Por tanto, podríamos cerrar el artículo diciendo "coaching al servicio de la marca personal" o "marca personal al servicio del coaching", el orden de los factores no altera el producto, siempre multiplicamos nuestro valor.